La música en La Voz de la Nada

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Si se te ha ocurrido escanear el código QR que hay en la primera página impresa del libro, habrás visto que este lleva a una lista de Spotify.

Al final del prólogo, comento que el libro tiene banda sonora, y bajo el nombre de cada capítulo hay una pequeña frase en inglés, que no es más que el título de una canción. Esos cortes musicales han tenido para mí un especial significado en el momento de escribir cada uno de los capítulos (aunque no eran lo único que escuchaba mientras los escribía, evidentemente). Por ejemplo, si escuchas el primer corte, The Morning Never Came, del grupo Swallow de Sun, verás que es un corte oscuro, tétrico, y con un título que es acorde con el aciago futuro de uno de los personajes presentes en la escena; o bajo el tercer capítulo encontrarás Impact Proxy, de Mechina, cuyo título deja entrever que lo que va a acontecer es el preludio de un choque que tendrá lugar más adelante.

En algunos capítulos he tenido problemas para decidirme, ya que han sido muchas las canciones que acompañaban mientras los escribía, mientras que en otros tenía decidida la “banda sonora” antes de ponerme a escribir, ya que las escenas me vinieron a la mente cuando escuchaba ciertas canciones. Así, por ejemplo, desde un año antes de escribirla, tenía claro que la escena final iba a tener como tema musical Refuse / Resist, de Sepultura, o que una escena algo subida de tono tenía que estar inspirada por la aterciopelada voz de Liv Kristine en el corte Nymphetamine Fix de Cradle of Filth (siempre tengo que mirar cómo escribir correctamente el nombre de la canción). Sobre esa escena, por cierto, comentar que en una redacción inicial era mucho, mucho más explícita, pero al final pensé que la temática del libro no era esa, y que era mejor recrearme en otros aspectos, en lugar de en ese. Ah, y por supuesto, The Eagle Flies Alone, de Arch Enemy, en el cuarto capítulo, donde queda bien claro que los personajes femeninos son los que llevan la voz cantante en la historia (y, además, que son las que van a repartir de lo lindo).

Jurdan, el personaje que hace de hilo conductor, también se refiere en muchos casos a sus gustos musicales (que, casualmente, cuadran con los míos, pero lo que yo escucho ahora serán clásicos de ese estilo en su época); y, en algunas ocasiones, lo que escucha se corresponde con el título de la canción a la que se hace referencia en el capítulo en cuestión.

De todos modos, si tuviese que decantarme por un grupo que me haya servido como hilo conductor a la hora de escribir toda la novela, algo que ha estado presente desde el inicio, ese grupo ha sido Mechina. De hecho, la historia se me ocurrió mientras escuchaba lo que se ha convertido para mí en un grato descubrimiento: su último disco a fecha de hoy, As Embers Turn to Dust. Si no has escuchado ese tipo de música nunca, te invito a que le des una oportunidad (en concreto, a obras de arte como Impact Proxy o The Synesthesia Signal). Sesiones de escritura de cuatro o cinco horas iban acompañadas en bucle de alguno de los álbumes que forman parte de su discografía.

Ya ves que la música juega una parte muy importante en La Voz de la Nada y, de hecho, historias posteriores que quiero narrar tienen ya asignadas su banda sonora en mi cabeza. Te invito a que la leas mientras escuchas las canciones que te propongo o, como te indico en el propio prólogo, puedes usar otras, si estas no son de tu agrado.

Recuerda que puedes leer los tres primeros capítulos aquí, y que si quieres información sobre cómo adquirirla, puedes encontrarla en este otro enlace. Y la banda sonora completa a la que hago referencia la tienes en esta playlist de Spotify.