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Sigo escribiendo… pero otras cosillas

Lo primero de todo, tranquilidad 😀

Los que habéis leído el libro sabéis que el final está abierto a futuras historias (que ya están en marcha), pero que no es un cliffhanger que te hace pensar en que como haga un George RR Martin no os vais a enterar jamás de cómo termina. La historia del primer libro es autoconclusiva (como el episodio IV de Star Wars, vamos).

El tema es que tenía en la cabeza muchas ideas, desde hacía años, que quería poner negro sobre blanco. Y eso me ha decantado, una vez cogido el gusanillo a esto de escribir, por simultanear la segunda parte de La Voz de la Nada con algunas otras cosillas, más relacionadas con la fantasía que con la ciencia ficción.

Aparte del relato corto que tenéis en una entrada anterior, he escrito otro, llamado “La Nigromante”, de 13 páginas, pero que no he publicado aquí porque estoy buscando algún concurso o similar para el que cumpla los requisitos (extensión, etc.).

Y junto a eso, he empezado con un experimento que tenía en la cabeza, una novela corta (o relato largo, no lo tengo claro), que se llama “El santuario del norte”. Es un experimento porque la historia no la tengo definida, sino que la voy desarrollando sobre la marcha, con imágenes que me evoca el disco “The Northern Sanctuary” del grupo “Witherscape”, con un capítulo por cada una de las canciones. No me baso en la letra de las canciones, solo ligeramente en el título de cada una de ellas, junto a las sensaciones, imágenes, ideas… que me pasan por la cabeza al escucharlo. Un poco paranoia, vamos, pero la verdad es que el comienzo me está gustando mucho (la prota se llama Angelique, ya os diré de dónde sale, porque si la idea es un poco paranoica… el inicio lo es más). Si quieres saber del tipo de música que estoy hablando… bueno, el disco lo tienes en Spotify, y en Youtube puedes escuchar la primera pista:

Iré dando más avances de las diferentes cosillas que vaya haciendo.

Gracias, y recuerda que puedes leer aquí los tres primeros capítulos de mi primera novela, “La Voz de la Nada”, y que está disponible en Amazon, tanto en versión ebook para Kindle como en papel.

“Iluminación” sigue su curso

Pues eso, que la segunda parte de “La Voz de la Nada” sigue su curso. No estoy escribiendo mucho en el blog porque, aunque me gustaría contar algunas cosas sobre cómo van las ventas de la primera (¡50!), la pequeña campaña publicitaria, el proceso de autoedición, etc., los pocos ratos que tengo entre el curro, la familia, mantener mi vida social…, los dedico a avanzar en la novela, aprovechando que tengo ideas frescas y que la historia se está desarrollando de forma sorprendente (incluso para mí, ya que estoy yendo por derroteros que no tenía planificados).

Y junto con la novela voy, poco a poco, completando con cada capítulo una lista de reproducción con una canción por capítulo, tal y como hice con la primera.

La novela no la podéis ir leyendo, pero si queréis, la música sí la podéis ir escuchando 😉

Aquí os dejo el enlace a Spotify.

Os recuerdo que podéis leer aquí los tres primeros capítulos, y que podéis encontrar aquí información sobre cómo comprarla, por ahora, en Amazon, tanto en ebook como en papel.

Y comenzamos con el segundo…

Pues eso, acabo de empezar con el segundo libro. Tenía en la cabeza la escena de inicio, a grandes rasgos, y me gusta mucho cómo me ha quedado 😀

Como el primero, lleva banda sonora incluida. Selección propia, por supuesto 😉

Si queréis ir viendo cómo avanza, cada canción de la playlist es un capítulo… así que ya hay, al menos, uno.

Y si quieres leerte el segundo, tendrás que empezar con el primero. Aquí tienes los tres primeros capítulos, y aquí lo puedes comprar directamente en Amazon 😉

Relato – En los albores de la historia

Esto iba a ser el prólogo de otra historia. Pero aquí os lo dejo, ya veré si en algún momento lo utilizo…

En los albores de la historia…

Hace mucho tiempo, en los albores de la historia de un universo ya extinto ―o que aún no ha comenzado a existir, ya que el paso del tiempo depende del lugar desde el que se observe―, habitaba el pueblo de las sombras.

Lahma’ya, cuyo nombre significaba sombra intrépida, llevó a su hija Lima’ya ―sombra superviviente― ante el consejo de la ciudad. El pueblo de las sombras era un pueblo pacífico, y ante todo ansiaba encontrar el conocimiento para poder desentrañar el misterio sobre cuál era su lugar dentro de la existencia. Lima’ya era su oráculo. Su madre ―que no era su madre biológica, si hemos de hacer un símil con lo que nosotros entendemos como madre e hija― había encontrado a Lima’ya en una de sus incursiones al Valle de la Luz. El Valle de la Luz era un lugar temible para el pueblo de las sombras, ya que aquellos que se adentraban en él se iban perdiendo en su resplandor para, poco a poco, desaparecer para siempre, dejando tras de sí solo su recuerdo. Lahma’ya no temía al Valle de la Luz, pero lo respetaba. Y por ello aprendió a moverse por sus lindes, y así descubrió muchos secretos sobre la relación entre las sombras y la luz, y esos secretos hicieron a su pueblo más sabio. Pero su mayor descubrimiento fue la propia Lima’ya. Había encontrado a la niña al borde del olvido, cuando solo quedaba de ella una leve bruma, casi indistinguible en el resplandeciente brillo del valle. La sacó de allí y la llevó a la ciudad, donde la cuidó y la tomó como su hija. La pequeña tardó mucho en recuperarse, pero cuando lo hizo resultó ser una niña alegre e inteligente, una sombra negra que resaltaba incluso dentro de la noche más oscura. No recordaba de dónde venía, pero estaba claro que había cruzado el Valle de la Luz ella sola ―o, si lo había hecho acompañada, ella había sido la única superviviente―.

Pronto resultó evidente para todos que la niña era algo más de lo que parecía a simple vista. Tal vez su experiencia al borde del olvido la conectó con algo más profundo dentro de la urdimbre de la propia existencia, o tal vez esa conexión fue lo que le permitió sobrevivir al desierto del Valle de la Luz. Pero la realidad era que sus reflexiones, sus ideas, y sus respuestas a las preguntas sobre las cuestiones que debatían los sabios entre los sabios, hicieron que toda la ciudad volviese sus ojos hacia ella ―o lo habrían hecho, si las sombras tuviesen ojos, pero es un modo de expresarnos, para que nos podamos entender―. Y Lima’ya, la sombra que sobrevivió al temible valle, debatió con ellos y los dejó sin argumentos, y les planteó cuestiones que jamás se habían planteado, cuestiones que iban más allá de lo que la propia Lima’ya era capaz de responder. Y se dieron cuenta de que Lima’ya no respondía por lo que sabía, sino por lo que su instinto le dictaba. Y decidieron enseñarle todo lo que ellos conocían y, al instruirle, ella fue comprendiendo más acerca de su unión con la urdimbre de la propia realidad, y se sumió en reflexiones cada vez más profundas, que podían durar horas, o días, y respondió a preguntas cada vez más complejas, con respuestas que no siempre entendían, pero que atesoraban, y sobre las que debatían.

A pesar de su importancia para la cuidad, Lima’ya no dejaba de ser una niña alegre y risueña; le gustaba jugar con el resto de pequeñas sombras, a las que enseñaba sencillos trucos para desenvolverse con soltura, sin miedo pero con respeto, en los alrededores del Valle de la Luz. Y Lahma’ya estaba orgullosa de su hija ya que, gracias a sus enseñanzas, las pequeñas sombras de la ciudad iban aprendiendo las cosas que a ella misma le habían costado años, y sabía que todo ello les haría, en conjunto, más sabios.

Pero nunca había sentido tanto orgullo como aquel día. El consejo estaba convencido de que era el momento de plantearle la pregunta que hacía mucho tiempo que querían hacerle. Sentaron a su oráculo en el centro de la plaza de la sabiduría, en la silla conocida como el trono de sombra, tallado en la propia esencia de la oscuridad; y todos los habitantes de la ciudad ―ancianos, adultos, jóvenes y niños―, se reunieron en torno a la silla, en la enorme explanada que la rodeaba, y esperaron, en silencio. Y dejaron a su madre tener el honor de realizar la pregunta que todos querían escuchar.

― Hija mía ―dijo, al tiempo que acariciaba su rostro, si es que las sombras lo tienen―, el pueblo quiere hacerte una pregunta.

― Madre ―respondió ella, con una sonrisa―, yo soy una con el pueblo. Mi sabiduría es vuestra, y vuestro gozo es el mío. Pregunta.

― ¿Qué es la existencia a la que una vez nacemos, y qué es el olvido que la sucede?

Lima’ya miró a la multitud allí congregada, antes de volver a mirar a su madre y sumirse en un trance que la unió con lo más profundo de su ser. El pueblo esperó, inmóvil como solo las sombras en la oscuridad saben esperar. Todos los allí presentes ―niños, jóvenes, adultos y ancianos― observaron en silencio. Su madre se mantuvo allí, junto a ella, inmóvil. Y así permanecieron, pacientes, durante cuarenta y dos días con sus cuarenta y dos noches, porque las sombras no se debilitan ni se cansan cuando están inmóviles en la oscuridad, donde son pacientes y pasan desapercibidas.

Y al cabo de ese tiempo, Lima’ya se movió. Y dos ojos negros refulgían en su rostro, o lo hubiesen hecho, si una sombra hubiese podido tener ojos. Y de la negrura de sus ojos brotó una luz oscura que caló hasta lo más profundo de las oscuras almas de todos los allí presentes. Y en esa oscuridad escucharon las palabras, que se grabaron en sus mentes:

― Hace mucho, mucho tiempo, una tribu ya desaparecida se preguntó por la existencia, y por el olvido, al que ellos llamaban muerte. Y su pregunta tuvo una respuesta, aunque no era la respuesta que ellos esperaban, puesto que les reveló en forma de leyenda. Y esa antigua leyenda decía así:

«La realidad depende de la consciencia, y la consciencia es la realidad. Cuando dos seres nacen a la consciencia en el mismo instante, la realidad sufre, ya que la consciencia es un regalo único, que no debería entregarse al azar, y cuyo despertar debe ser celebrado de forma independiente. Si dos seres nacen a la consciencia en el mismo momento, su destino queda unido, y su muerte, su regreso a la urdimbre que todo lo une, habrá de darse también en el mismo instante. Pero la muerte tiene sus límites, ya que cuando ella misma fue creada, no supo que debía de ser capaz de estar en dos lugares a la vez. Y por eso, cuando debe reclamar dos consciencias que nacieron unidas, necesita desgarrar la realidad en dos, ya que así el tiempo en ambas mitades discurrirá de forma independiente. De ese modo, saltando de una realidad a otra, podrá reclamar lo que le corresponde, en el momento adecuado.

Pero este hecho tiene su precio, ya que desgarrar la realidad no es gratis, y la muerte, a la que nosotros llamamos olvido, necesita un tiempo para descansar y volver a unir lo que desgarró; y si alguien conociese este hecho, y tuviese el tiempo suficiente para esperar eternamente, podría aprovecharlo para moverse libremente entre las realidades, y así escapar incluso del calabozo más profundo de la prisión más inexpugnable.

Y, aunque cada consciencia es única, la muerte también tiene sus pequeños caprichos: si tuviese que saltar de una realidad a otra para reclamar su segunda pieza y, en su cansancio, obtuviese un regalo que considerase de igual o mayor valor que la consciencia que le queda por reclamar, podría demorarse un poco más en acudir a por ella.

Si otro ser, un cazador que quisiese volver a encerrar en su profunda prisión a quien aprovechó el desgarro para escapar, conociese esta curiosa debilidad de la muerte, podría aprovecharla para iniciar una larga y complicada cacería, y deshacer así lo que nunca debió suceder.»

Y esas palabras quedaron grabadas con fuego oscuro en las almas de todos aquellos que estuvieron presentes, en la explanada que rodeaba al trono de sombra. Y aunque no las entendieron, supieron que, de algún modo, estaban relacionadas con la respuesta a la pregunta que habían formulado. Y de entre los allí presentes surgieron grandes mentes, que pensaron, reflexionaron, y debatieron, entre ellos y con la propia Lima’ya. Y su madre creció en orgullo y en prestigio dentro de la cuidad.

Pero sus reflexiones, pensamientos y respuestas, aquello que el pueblo de las sombras llegó a conocer, ya ha sido reclamado por el olvido, ya que todo aquello que nace a la consciencia debe volver al lugar del que salió, a la propia urdimbre que teje la realidad. O puede que aún no haya llegado a suceder. Todo depende del lugar desde el que se mire.

Si te ha gustado, y aunque es una historia totalmente independiente, puedes echar un ojo a los tres primeros capítulos de mi libro, disponible en Amazon.

La música en La Voz de la Nada

Si se te ha ocurrido escanear el código QR que hay en la primera página impresa del libro, habrás visto que este lleva a una lista de Spotify.

Al final del prólogo, comento que el libro tiene banda sonora, y bajo el nombre de cada capítulo hay una pequeña frase en inglés, que no es más que el título de una canción. Esos cortes musicales han tenido para mí un especial significado en el momento de escribir cada uno de los capítulos (aunque no eran lo único que escuchaba mientras los escribía, evidentemente). Por ejemplo, si escuchas el primer corte, The Morning Never Came, del grupo Swallow de Sun, verás que es un corte oscuro, tétrico, y con un título que es acorde con el aciago futuro de uno de los personajes presentes en la escena; o bajo el tercer capítulo encontrarás Impact Proxy, de Mechina, cuyo título deja entrever que lo que va a acontecer es el preludio de un choque que tendrá lugar más adelante.

En algunos capítulos he tenido problemas para decidirme, ya que han sido muchas las canciones que acompañaban mientras los escribía, mientras que en otros tenía decidida la “banda sonora” antes de ponerme a escribir, ya que las escenas me vinieron a la mente cuando escuchaba ciertas canciones. Así, por ejemplo, desde un año antes de escribirla, tenía claro que la escena final iba a tener como tema musical Refuse / Resist, de Sepultura, o que una escena algo subida de tono tenía que estar inspirada por la aterciopelada voz de Liv Kristine en el corte Nymphetamine Fix de Cradle of Filth (siempre tengo que mirar cómo escribir correctamente el nombre de la canción). Sobre esa escena, por cierto, comentar que en una redacción inicial era mucho, mucho más explícita, pero al final pensé que la temática del libro no era esa, y que era mejor recrearme en otros aspectos, en lugar de en ese. Ah, y por supuesto, The Eagle Flies Alone, de Arch Enemy, en el cuarto capítulo, donde queda bien claro que los personajes femeninos son los que llevan la voz cantante en la historia (y, además, que son las que van a repartir de lo lindo).

Jurdan, el personaje que hace de hilo conductor, también se refiere en muchos casos a sus gustos musicales (que, casualmente, cuadran con los míos, pero lo que yo escucho ahora serán clásicos de ese estilo en su época); y, en algunas ocasiones, lo que escucha se corresponde con el título de la canción a la que se hace referencia en el capítulo en cuestión.

De todos modos, si tuviese que decantarme por un grupo que me haya servido como hilo conductor a la hora de escribir toda la novela, algo que ha estado presente desde el inicio, ese grupo ha sido Mechina. De hecho, la historia se me ocurrió mientras escuchaba lo que se ha convertido para mí en un grato descubrimiento: su último disco a fecha de hoy, As Embers Turn to Dust. Si no has escuchado ese tipo de música nunca, te invito a que le des una oportunidad (en concreto, a obras de arte como Impact Proxy o The Synesthesia Signal). Sesiones de escritura de cuatro o cinco horas iban acompañadas en bucle de alguno de los álbumes que forman parte de su discografía.

Ya ves que la música juega una parte muy importante en La Voz de la Nada y, de hecho, historias posteriores que quiero narrar tienen ya asignadas su banda sonora en mi cabeza. Te invito a que la leas mientras escuchas las canciones que te propongo o, como te indico en el propio prólogo, puedes usar otras, si estas no son de tu agrado.

Recuerda que puedes leer los tres primeros capítulos aquí, y que si quieres información sobre cómo adquirirla, puedes encontrarla en este otro enlace. Y la banda sonora completa a la que hago referencia la tienes en esta playlist de Spotify.

Moviendo tu libro – parte I

Bueno, pues ya has publicado, y tus familiares, conocidos y amigos han decidido que quieren leer lo que has escrito. ¿Y después qué? Como has decidido no meterte en el mundo editorial, y publicar por tu cuenta, nadie más conoce lo que has hecho, así que las ventas de tu libro pasan de unas pocas al día, a cero. Así de sencillo.

No te voy a negar que, por mucho que había leído lo de “no eres nadie, nadie te conoce, y nadie va a comprar tu libro porque sí” (excepto tus allegados, claro), siempre tienes en el fondo ese gusanillo que te dice que fijo que tienes suerte. Pero no, yo no he sido una excepción, como era de esperar, y para muestra, aquí puedes ver las ventas de mi primera novela en estas dos primeras semanas tras su publicación:

tras unos días con ventas, al de un par de semanas se convierte en testimonial.

Para que te hagas una idea, la linea central representa 5 unidades vendidas, las líneas grises son de ejemplares en papel, y las naranjas en ebook. El día con más ventas se pidieron 7 unidades en papel, y creo que puedo decir, con nombre y apellidos, de quién eran 😀

La realidad es que si no haces nada para moverlo, te vas a quedar en tus allegados, y poco más. Pero por suerte hay un par de cosillas que puedes llevar a cabo para acercar lo que has escrito a más gente.

En los próximos días iré desarrollando un poco más estos puntos, pero para que te hagas una idea, puedes aportar visibilidad a lo que has escrito con algunas acciones bastante sencillas (pero que requieren un poco de aprendizaje e investigación y, alguna de ellas, una pequeña inversión económica):

  1. Mueve tu libro por las redes sociales. Estate atento a hashtags relativos a literatura o a la temática de tu libro en twitter, facebook, instagram, linkedin… las redes que uses. No hagas spam (es decir, no respondas a mensajes de otras personas
    hablando de tu libro cuando no viene a cuento ), pero publica actualizaciones, recordatorios… y si alguien te pregunta, entonces sí, responde.
  2. Mueve tu libro por foros (de literatura o generalistas, pero como he dicho antes, no hagas spam si no te lo solicitan… pero si te lo piden, ¡aprovecha!), envía extractos a publicaciones literarias… lo más probable es que nadie te haga caso, pero si suena la flauta, igual llegas a alguien más…
  3. Crea una landing page. Como esta en la que estás ahora mismo. Una página sencilla en la que des opción de leer un extracto, indiques cómo adquirirlo… y si de paso vas creando entradas que le puedan resultar de interés a algunas personas, y eso te consigue visibilidad en buscadores, mejor que mejor. Desarrollaré este punto más adelante.
  4. Monta una pequeña campaña de publicidad en Google Ads, Facebook, Amazon (si vendes a través de esa plataforma). Cuanto más dinero metas, más visitas a tu landing page conseguirás (sin landing page, excepto en Amazon, no podrás montar la campaña). Eso sí, visita no implica compra. Hablaré también sobre cómo crear una campaña en unas semanas. Los pocos eurillos que vas a recibir con esas compras de la gente que te conoce, los puedes dedicar a comprar un par de pizzas, o a una campaña sencilla. Tú eliges.
  5. ¿Bookcrossing? No lo tengo muy claro, pero es bastante probable que busque por dónde se mueven libros mediante este sistema en Bilbao, Barcelona o Madrid, y aproveche para dejar un par de ejemplares, o decirle a algún amigo que viva en esas ciudades que me los deje por allí. Por si no has oído hablar de ello, consiste en dejar un libro en un lugar conocido por quienes lo practican, y avisar en un foro (por ejemplo, este). Quien lo recoja y lo lea, después indica en el foro su opinión, y lo vuelve a “liberar”.
  6. Si publicas en Amazon, puedes considerar otro tipo de promociones propias, o su programa KDP Select, pero aún tengo que investigar bastante más sobre el tema, porque no sé si me compensan o no. Con lo que vaya aprendiendo, ya os iré contando.
  7. Pide valoraciones a quienes lo hayan leído. Si vendes en plataformas digitales, y tu libro ha gustado a quienes se lo han leído, diles que te pongan una reseña. Eso sí, que sea realista. Si creen que es de 3 o 4 sobre cinco, que no te pongan 5 estrellas, porque si alguien decide comprarlo debido a esas críticas y ve que no cumple sus expectativas, volverá para valorarte de forma negativa.

Ninguna de estas ideas se me ha ocurrido a mí, y no es nada que otros no hagan ya. Yo las he ido recopilando desde diferentes fuentes, y aquí las dejo, por si alguien las lee y le resultan útiles.

¿Esto va a convertirte en el próximo Dan Brown, o en la próxima J.K. Rowling? Pues no. Pero como escritor amateur me vale con llegar a unas pocas personas a las que les guste lo que he escrito. Y si consigo eso, me animaré a seguir con el siguiente (que ya he comenzado, por cierto).

Y recuerda: exposición implica críticas, aunque duelan. Tus allegados no te van a hacer sentir mal, pero la gente que no te conoce, no va a tener ningún problema en hacerlo. Si me dicen que lo que he escrito no sirve para nada, o si alguien se ríe de mí en un foro en el que he puesto algo sobre el libro, pues me tengo que aguantar. No digo que lo lleve bien, pero es lo que hay.

Puedes leer los tres primeros capítulos de la novela aquí y, si te gusta, puedes comprarla en formato ebook o papel.

El miedo tras la publicación

Vale. Ya he publicado mi primera novela. ¿Y ahora qué? Ahora viene el primer gran problema. No es la distribución. No es publicitarla. No es venderla. No. El gran problema es que hay gente que ya ha la comprado (familiares, amigos, conocidos… y algún que otro desconocido también), y se la va a leer.

¿Cómo puede ser un problema que se la vayan a leer? ¿No era ese, precisamente, el objetivo?

Pues sí. Pero a diferencia de una novela que ha pasado por una editorial, mi libro no ha tenido editores ni correctores que hayan validado que todo esté bien. Hasta Pérez Reverte comenta en alguno de sus libros (no me lo he leído, me lo ha dicho un compañero, profe de lengua) que en él vas a encontrar erratas, a pesar de haber pasado por correctores profesionales. Mi novela se la ha leído mi mujer y ha encontrado algunos fallos; me la he leído yo tres veces, y todas ellas he sacado fallos (aunque en la última eran detalles de estilo, más que otra cosa); pero seguro que alguno ha quedado.

Aun así, si obviamos el hecho de que, a pesar de todo, se me habrán escapado erratas, ese no es tampoco mi mayor miedo. Al no haber pasado por un “filtro de calidad” editorial, no sé si mi estilo de escritura, mi expresión, es “legible”, “entendible” o, incluso, “digna”. Sí. Ese es el problema. ¿Soy “digno” de que me lean? ¿Soy “digno” de que mis conocidos se hayan gastado su dinero, y su tiempo, en algo que tal vez no pueda llamarse “libro”? ¿Y si no es más que una prosa tosca sin valor literario? ¿Y si la historia no tiene ni pies ni cabeza?

Por eso, precisamente, la pregunta que hago a quienes se lo han empezado a leer es: “¿te parece un libro de verdad?”. Ese es mi gran miedo. No pretendo que este libro se convierta en un clásico de la literatura universal; y sé que hay mucho que mejorar de cara al segundo. Pero creo que eso es algo normal (estoy seguro de que Miguel Ángel, antes de hacer El David, hizo alguna que otra chapuza). Bueno, no lo creo, lo tengo claro, ya que solo con la experiencia que fui cogiendo a lo largo de la escritura de este, al terminar, tuve que reescribir alguno de los primeros capítulos, porque me parecía que el estilo era muy distinto.

Por ahora, quienes han empezado, me dicen que sí, que lo están leyendo a gusto; así que poco a poco voy perdiendo ese primer miedo. Sé que, como ocurre con todos los libros, habrá a quien le guste, y a quien no; pero más allá de la cuestión de si la temática o la trama le resulta a uno interesante, me gustaría quedarme con la sensación de haber sido capaz de desarrollar una historia coherente, bien narrada, y que guste a quienes la lean (no a todos, porque es imposible, pero al menos a quienes esta temática les agrada).

Si has llegado hasta aquí, y has leído el libro, me gustaría que me dejases un comentario indicándome tu opinión (y si te ha gustado y me pones una buena reseña en Amazon, mejor que mejor, ya puestos). Y si no lo has leído, te invito a que eches un vistazo, aquí mismo, a los (casi) tres primeros capítulos y veas si te gusta.

¡Gracias!